Mayo del 68 nace inspirado en el espíritu del Mayo Francés: una revolución que puso a la cultura en el centro del cambio social. Hoy, esa idea se reinterpreta desde Junín como un espacio vivo donde el arte no solo se exhibe: se conversa, se comparte y se vuelve parte de la vida cotidiana.
Somos una galería y, al mismo tiempo, un lugar para el encuentro. Aquí conviven la producción cultural y artística de la región y del país con la charcutería, los vinos y el buen comer. Nos interesa la curaduría antes que el exceso; la experiencia antes que la pose. Queremos que vengas a mirar una obra, a escuchar una idea, a brindar por una conversación.
Mayo del 68 también es comunidad: un espacio para los vecinos, para construir ciudadanía crítica y empática, y para abrir talleres, conversatorios, catas y programación cultural que mueva la ciudad. Si algo nos define, es esto: cultura viva, en un lugar pequeño, bien cuidado y hecho para quedarte.





